Rumbo a los parques nacionales

 

Por la mañana, el sábado amaneció luminoso. Tras un buen desayuno, pusimos rumbo al Parque Nacional de Yosemite, el primer punto de interés en la ruta. La obsesión nocturna del día anterior por encontrar la Ruta 4 nos hace arrancar con el piloto automático puesto. Tras un par de pueblos y unos cuantos kilómetros nos dimos cuenta de que la ruta correcta a seguir a partir de Angels Camp era la 49. Vuelta atrás. De todos modos, no nos supo mal la “excursión” extra ya que el paisaje es pintoresco. Norteamérica profunda.

Hoy nos fijamos más en el tráfico y reparamos en la cantidad de pick-ups (enormes) con los que nos cruzamos: son más numerosos que los coches. Además, están personalizados de todas las maneras posibles: los hay elevados, algunos altísimos, otros bajísimos, con todo tipo de cajas, utensilios y remolques. Es una cultura diferente a lo que estamos acostumbrados.

Se trata de un entorno rural calcado al de cualquier película o serie de televisión: ¡aquí te das cuenta de la poca imaginación tienen los guionistas y directores de cine de Hollywood!. Retomamos la Ruta 49 en dirección a Yosemite. La carretera empieza a subir de manera constante y el paisaje va cambiando: cada vez más montañoso y con árboles que nos parecían grandes (todavía no habíamos descubierto las secuoyas). El día sigue soleado aunque la temperatura es baja. El frío va a ser una constante durante el viaje, más de lo esperado.

Encontramos pocas motos en la ruta, que se reparten a partes más o menos iguales entre BMW’s y Harleys. Empezamos a ver algo de nieve en los márgenes de la carretera. Pronto, la nieve es abundante en a ambos lados de la carretera aunque el asfalto está impecablemente limpio. En el camino a Yosemite hemos parado un par de veces a tomar cafés calientes, y la gente siempre es abierta, amable y preguntona.

Al llegar la entrada del Parque, se confirma lo que nos había explicado Wolfgang (de dubbelyu): el mítico puerto de montaña Tioga Pass está cerrado durante el invierno. Las máquinas quitanieves no entran a limpiar la carretera hasta primeros de mayo. Las paredes de piedra y las cascadas nos acompañan durante un buen número de kilómetros en un precioso trazado que va bordeando un río por ambos márgenes.

El Centro de Visitantes del Parque es muy grande con numerosas tiendas, oficinas de información, hoteles y varios campamentos. Todo ello construido con gracia y respeto por el entorno. Hay un pequeño espacio para aparcar las motocicletas en la que casi todas las motos son Harleys. Existen autobuses gratuitos que recorren los puntos de interés desde los que se inician las excursiones a píe. Es una lástima: podíamos estar una semana o más sin salir del parque y apenas tendremos unas horas.

Escogimos una pequeña excursión al cercano Mirror Lake, que fue un agradable paseo. Se trata de un lago de aguas tranquilas que reflejan la montaña como un espejo. En total, un par de horas caminando. Un pequeño truco para los viajes ruteros en los que se ha de ir en moto y caminar, es utilizar unas botas de montañismo en lugar de unas botas de moto con las que no se puede caminar. Se trata de encontrar un cierto grado de compromiso que permita la comodidad en las diversas facetas del viaje.

 

En el Parque Nacional de Yosemite había muchísima gente visitando el Parque, aunque en ningún momento existe sensación de agobio. Tiene una extensión enorme y está bien montado. A diferencia de los parques españoles, se paga una entrada de 20 dólares por vehículo, pero hay unos servicios que lo justifican.

Queda pendiente regresar algún día a perderse por el Parque…

Pasaban las tres de la tarde cuando decidimos abandonar el centro del Parque Nacional de Yosemite en previsión de que nos iba a tocar buscar el sitio para dormir fuera del Parque. Era sábado, y además no un sábado cualquiera: el inicio de la Semana Santa. Evidentemente, no había ni una plaza hotelera disponible dentro del Parque e incluso los numerosos campings estaban repletos de autocaravanas de todo tipo.

 

La ruta para salir del Parque, en dirección sur por la carretera 41, fue tan atractiva como la entrada. La carretera tiene bastante curvas y un fuerte desnivel, pero es muy ancha y las curvas tienen un gran radio por lo que la Harley se conduce bien. A punto de salir del Parque llegamos a Wawona donde había un hotel precioso. De postal. Ya era suficientemente tarde como para pensar en quedarnos, y un sorprendente letrero de “Vacancy” nos hizo plantearnos romper la hucha en el segundo día para quedarnos allí. Cuando fui al mostrador a preguntar si tenían habitación y me miraron como si fuera un extraterrestre me di cuenta de que no ibamos a dormir ahí. “Vacancy? No, It’s a mistake”. En el fondo, menos mal que no tenían habitación: 300 dólares por una noche hubiera roto nuestro presupuesto para el resto del viaje.

Continuamos la ruta y tras unos cuantos kilómetros más de bajada llegamos a Oakhurst, el primer pueblo fuera de los límites del Parque. Resultó estar lleno de moteles y cometí otro error de libro: desperdiciar la última hora de luz del día recorriendo una docena de moteles con precios similares, habitaciones parecidas, recepciones clonadas e instalaciones miméticas. Resumiendo, con habernos quedado en alguno de los dos o tres primeros hubiera sido suficiente. Lección aprendida para el resto del viaje. Lo único bueno de esta particular ruta de los moteles fue haber localizado un restaurante de pescado que parecía familiar y agradable. Tampoco había gran cosa para visitar en Oakhurst.

Mientras esperábamos que nos trajeran los platos, había en la mesa un jueguecito de esos en los que hay que pescar pececitos imantados con una cañita. Como dos niños, estuvimos un buen rato jugando. Solamente hacia un par de días que estábamos de viaje y ya teníamos esa sensación de ausencia que regalan los viajes. Cada día, un sitio diferente. Cada día, muchos paisajes. Cada día, muchas vivencias. Cada día, un mundo nuevo. Ruptura con la rutina.

Ficha de ruta día 2: sábado 27 de marzo de 2010
Itinerario: Angels Camp – (Ruta 49) – Melones – Sonora – Jamestown – Chinese Camp – (Ruta 120) – Groveland – Buck Meadows – Entrada Parque Yosemite – (Cruce Ruta 120 a Ruta 41) – Yosemite Village – Yosemite West – Wawona – Salida Parque Yosemite – Oakhurst.
Distancia recorrida: 176 millas (284 Kilómetros)
Distancia acumulada: 324 millas (523 Kilómetros)

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